(English version below)
Una serie de desafortunados acontecimientos se han ido sucediendo desde mi última entrada:
Primero, y por supuesto más importante, estoy de baja porque tengo un gripazo de magnitud nórdica.
Segundo, y casi tan importante como el primero, anoche fue la elección final de la canción que representará a Cardamomoland en Eurovisión y esta gente, con ese humor tan negro, ha tenido a bien escoger esta m... cosa tan chunga.
Y tercero, y para rematar, el domingo se emitió en el canal español la Sexta el programa “Salvados: cuestión de educación”, donde Jordi Évole dio al sistema educativo español el repaso que se merece y luego encima lo comparó con el sistema cardamomés. Vamos, un dramón. Y por si esto fuera poco, Ana Rosa Quintana se empeñó en corroborar lo expuesto y lo hizo a las mil maravillas. Si no lo habéis visto (me refiero al reportaje, lo de la Quintana os lo podéis ahorrar haciendo un ejercicio en pro de vuestra salud mental) os lo recomiendo encarecidamente.
En fin, desde hace unos días tengo esta receta pendiente de publicar así que ahora que Finrexin (ese héroe nacional finlandés que viene en sobres) ha dado un respiro a mi fiebre, aquí os la traigo. Y es que hablando de aprender, desde que vivo en Cardamomoland he estado cocinando con ingredientes no muy habituales en mi dieta en España y uno de ellos es la remolacha. Allí sólo la veía dentro de botes hechas tiritas o destrozando ensaladas mixtas y patatas asadas (otro drama). Las odiaba (mucho). Pero aquí he descubierto que comprándolas frescas y cocinándolas están más que buenas y ofrecen muchas posibilidades.
Si odiaís las de bote tanto como yo, esta receta es una buena excusa para darle una segunda oportunidad a las remolachas.
Advertencia: cortar y pelar remolachas sin guantes es divertido pero luego hay que darse un buen tute de frotar. Aún así prefiero el modo gore, para qué nos vamos a engañar.
Una serie de desafortunados acontecimientos se han ido sucediendo desde mi última entrada:
Primero, y por supuesto más importante, estoy de baja porque tengo un gripazo de magnitud nórdica.
Segundo, y casi tan importante como el primero, anoche fue la elección final de la canción que representará a Cardamomoland en Eurovisión y esta gente, con ese humor tan negro, ha tenido a bien escoger esta m... cosa tan chunga.
Y tercero, y para rematar, el domingo se emitió en el canal español la Sexta el programa “Salvados: cuestión de educación”, donde Jordi Évole dio al sistema educativo español el repaso que se merece y luego encima lo comparó con el sistema cardamomés. Vamos, un dramón. Y por si esto fuera poco, Ana Rosa Quintana se empeñó en corroborar lo expuesto y lo hizo a las mil maravillas. Si no lo habéis visto (me refiero al reportaje, lo de la Quintana os lo podéis ahorrar haciendo un ejercicio en pro de vuestra salud mental) os lo recomiendo encarecidamente.
En fin, desde hace unos días tengo esta receta pendiente de publicar así que ahora que Finrexin (ese héroe nacional finlandés que viene en sobres) ha dado un respiro a mi fiebre, aquí os la traigo. Y es que hablando de aprender, desde que vivo en Cardamomoland he estado cocinando con ingredientes no muy habituales en mi dieta en España y uno de ellos es la remolacha. Allí sólo la veía dentro de botes hechas tiritas o destrozando ensaladas mixtas y patatas asadas (otro drama). Las odiaba (mucho). Pero aquí he descubierto que comprándolas frescas y cocinándolas están más que buenas y ofrecen muchas posibilidades.
Si odiaís las de bote tanto como yo, esta receta es una buena excusa para darle una segunda oportunidad a las remolachas.
Advertencia: cortar y pelar remolachas sin guantes es divertido pero luego hay que darse un buen tute de frotar. Aún así prefiero el modo gore, para qué nos vamos a engañar.
Ensalada de remolacha asada y feta con vinagreta de mandarina y nueces
Ingredientes:
2 remolachas frescas (400 grs más o menos)
1 pera conferencia
50 grs de queso feta
2 mandarinas
2 ó 3 nueces
Tomillo fresco
Aceite de oliva virgen extra
Azúcar blanquilla
Pimienta negra molida
Sal
Modus operandi:
1. Precalienta el horno a 190 C.
2. Pela las remolachas y córtalas en gajos. Coloca los gajos en un cuenco y añade un chorrito de aceite de oliva, unas ramitas de tomillo fresco y una pizca de sal y pimienta negra. Mezcla bien con una cuchara (o con las manos, ya que estamos...) y coloca la remolacha en una fuente de hornear. Hornea hasta que esté tierna.
3. Mientras tanto, exprime las mandarinas y pon el zumo a reducir en un cazo a fuego lento. Cuando queden un par de cucharadas de zumo, retíralo del fuego y déjalo enfriar.
4. Cuando el zumo esté frío y parezca un sirope, añade 5 ó 6 cucharadas de aceite de oliva, media cucharadita de azúcar y las nueces picadas en trozos irregulares y mezcla bien. Deja la vinagreta reposar durante 10 – 15 minutos.
5. Coloca la remolacha templada o fría en un plato, añade la pera pelada y picada en dados y el queso feta desmigado con los dedos. Aliña con la vinagreta de mandarina y nueces y decora con un poco de tomillo fresco.
Hyvää ruokahalua!
*****

Finnish education vs. Spanish education: knock out
Several unfortunate events have happened since my last post.
First, and naturally the most important, I'm on a sick leave because of a flu of Nordic magnitude.
Second, and almost as important as the previous one, last night it was the final election of the song that will represent Cardamomland in Eurovision and these people, with that kind of black humor, picked this sh... thing.
And third and final, last Sunday the Spanish TV channel La sexta showed the program “Salvados: cuestión de educación” (Saved: an education matter), where Jordi Évole kicked the Spanish education system as it deserved and he even compared it with the Finnish one. Drama. And if that wasn't enough, the Spanish TV host Ana Rosa Quintana confirmed our lack of education with a tweet that threw fuel on the fire (something like “The education in Finland is great, but what about suicides, cold and not to have the chance of having some beers and tapas on a terrace?”). Suicides... yep, what a delicious way to destroy our image. Kaboom.
Well, I've been trying to post this recipe some days ago so now that Finrexin (that Finnish national hero in sachets version) gave a break to my temperature, here you have it. About learning, since I live in Cardamomland I've been using some ingredients not very common in my diet in Spain, and one of them is beetroot. There I only saw those preserved ones used in salads and baked potatoes (another drama) and I hated them (a lot). But here I've discovered the fresh ones and they are really tasty and versatile.
So if you hate preserved beets as much as I do, this is a good excuse to give the fresh ones a chance.
Warning: peeling and chopping beets without gloves is funny but you have to clean a lot later. Still I prefer the gore way, honestly.
Roasted beetroot and feta salad with tangerine and walnut vinaigrette
Ingredients:
2 fresh beets (around 400 g)
1 conference pear
50 g feta cheese
2 tangerines
2 - 3 walnuts
Fresh thyme
Extra virgin olive oil
Caster sugar
Ground black pepper
Salt
Modus operandi:
1. Preheat the oven to 190 C.
2. Peel the beets and cut them into wedges. Place the wedges in a bowl and add a bit of olive oil, some thyme and a pinch of salt and pepper. Mix well using a spoon (or you hand, if you want to continue with the fun) and place the beets on an oven proof dish. Bake until tender.
3. In the meanwhile, squeeze the tangerines and reduce the juice in a little pot at low heat. When it has reduced to two tablespoons, take it away and let it cool.
4. When the juice is cold and looks like a syrup, add 5 or 6 tablespoons of olive oil, half a teaspoon of sugar and the walnuts, roughly chopped, and mix well. Let the vinaigrette stand for 10 – 15 minutes.
5. Place the beets (warm or cold) on a plate, add the pear, peeled and diced, and the feta cheese, crumbled. Dress the salad with the tangerine and walnut vinaigrette and decorate with some fresh thyme.
Hyvää ruokahalua!












